Novedad: el auge de los estudios sobre sexología

A finales del siglo pasado, cuando empezaron a aparecer en televisión unos profesionales especializados en la sexualidad, nadie pensó que esa rama de la medicina fuera a tener demasiado éxito. Normal, lo que era en España, veníamos de una sociedad reprimida, en la que casi era pecado hablar de sexo (incluso sin el casi), y no se aireaban los problemas de cama ante extraños, ni siquiera si era para darles solución. Tenía tan poca credibilidad como, por ejemplo, la psicología, que muchos tachaban de comeduras de coco que en realidad no solucionaban ninguno de los problemas reales que uno tenía. Se puede decir entonces que, ser psicólogo o sexólogo, estaba condenado al fracaso.

Sin embargo, el tiempo ha demostrado que, tanto la psicología como la sexología, han llegado a ser dos ramas bastante útiles y apreciadas en la sociedad actual. Y hay que destacar el aumento de las másteres en sexología que se ha producido, aunque, ¡oh sorpresa!, la gran mayoría de ellos en el extranjero. ¿Acaso no hay buenos docentes, estudiosos y profesionales en sexología en España para que haya que marcharse fuera a recibir educación sobre ella? Pues claro que los hay, lo que parece faltar es especialización e investigación, algo que en los últimos años es más palpable gracias a la poco inversión que se ha hecho desde los fondos públicos, aunque también desde los privados.

Y es que parece que realmente no somos consciente de lo importante que es el sexo para nuestras vidas. Y me refiero a sexo gratis, es decir, aquél que se vive y se disfruta para uno mismo; o si es en pareja, aquél que busca dar placer porque es lo que se recibe en la misma medida, sin duda alguna. En este libre intercambio de placer sexual que tan propio de la especie humana es, hay que buscar que sea lo más satisfactorio posible, porque es una forma de relacionarse importante no sólo a nivel social, sino también en lo que respecta a nuestro propio bienestar. Cuando acudimos a tener sexo por dinero, o por cualquier otra ganancia a cambio, estamos hablando de otra cosa, no de vivir nuestra sexualidad, sino de una necesidad física; cuando realmente tenemos relaciones sexuales porque queremos compartir tiempo, espacio y placer con nuestro propio cuerpo o con otra persona, es ahí donde hay que buscar que todo sea perfecto, para que nuestro yo interior quede satisfecho.

Y es que hay muchas circunstancias que pueden hacer que el sexo no sea tan satisfactorio como se quisiera: sequedad vaginal, eyaculación precoz, falta de deseo sexual… e incluso sexo doloroso. Curiosamente, muchos de estas anomalías pueden tener una solución fácil, y no son de especial gravedad; sin embargo, seguramente no tengo que explicarte lo mal que se pasa cuando se padecen, con una mezcla de vergüenza, frustración y culpabilidad, aunque en realidad no sea culpa nuestra, ni de nuestra pareja. Por eso, la sexología no solamente debe intentar paliar nuestros problemas físicos, sino también los problemas emocionales que estos causan… y ese es precisamente su objetivo.

Así que, por la razón que sea, mucho jóvenes licenciados se interesan por esta rama de ciencias de la salud, como lo llaman ahora, y realmente parece que merece la pena hacerlo. Quizá sería ponerle un pero y pedir que aquellos que quisieran hacer este máster en España pudieran hacerlo sin viajar al extranjero; pero de todas formas, no olvides las ventajas de estudiar fuera que comentábamos en el post anterior. Es importante ver la vida con actitud positiva, sobre todo si eres un estudiante ansioso de conocimientos.

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